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martes, 6 de noviembre de 2007

La Cihuacoatl: El lamento de la Llorona

Pues realmente no se me olvidó, y tampoco dejé de cumplir mi promesa. Yo dije que para este primero y dos de noviembre iba a tener unas actualizaciones, más nunca dije que las iba a poner en esos días. ¡Jaja! Además de que El Petate del Muerto estaba en investigación de campo para estas actualizaciones, a su servidor se le atravesó el “Guitar Hero III: Legends of Rock”, que está muy bueno y muy adictivo (que si tengo un tiempito en este mes haré una reseña de este juego. No sé cómo voy a sobrevivir a este mes). Pero bueno, en este ratito muerto voy a poner una de las actualizaciones que planeaba: La Cihuacoatl.


Antes que nada, una aclaración: ¡¡¡ESTA OBRA NO ES PARA QUE SE ASUSTEN!!! ¿Queda claro que no es una obra de terror? ¿Queda claro que la puesta en escena no busca asustar al espectador? ¿Queda claro que no es algo que necesariamente da miedo per se? Bien, si ya nos quedó claro esto, puedo continuar con esta entrada.
“La Cihuacoatl: El lamento de la Llorona” es una puesta en escena que lleva alrededor de 10 años montándose en los canales de Xochimilco, específicamente en la laguna de Tlilac a la cual se llega por medio del embarcadero de Cuemanco.
Cuenta la tradición prehispánica, que la Cihuacoatl era la diosa de los partos; la encargada de velar por madres y niños durante el parto, y de decidir su destino. Así mismo, era la diosa madre de los dioses y de todos los indígenas Xochimilcas. Tiempo antes (no se sabe cuánto) de que llegaran los españoles a la capital del imperio Mexica, se comenzó a aparecer una figura por los canales no solo de Xhochimilco, sino de toda la cuenca del valle de México. Esta figura -más tarde identificada por los sacerdotes del imperio como la Cihuacoatl- penaba por los canales lanzando un lastimero llanto en el cual sollozaba el destino de sus hijos. “¡Hay mis hijos! ¿¡A donde los llevaré!?” era el llanto que se dejaba escuchar por los parajes del imperio en aquellas épocas. Más tarde, al arribo de los españoles (según la leyenda), esta figura penó todavía más por el destino de sus hijos conquistados y esclavizados. ¿A dónde se iba a llevar Cihuacoatl a sus hijos para que los españoles no los masacraran? A pesar de que se secaron los canales, y los templos de los antiguos dioses dieron paso a iglesias para un nuevo dios, esta figura no desapareció de la capital de la Nueva España. Los españoles, en un movimiento más para tratar de suprimir las viejas costumbres paganas de los “indios incivilizados”, transformaron esta leyenda adaptándolo a los tiempos de la colonia: Una mujer de alta sociedad traicionada por su marido, en un ataque de celos mata a sus hijos y es condenada a penar por ellos por toda la eternidad. Así es como Cihuacoatl desapareció de la memoria mexicana para dar paso a la Llorona.
A grandes rasgos, esto es lo que relata la puesta en escena, pero más allá de la historia, ir a ver esta representación artística es toda una experiencia sensorial.
Como ya lo mencioné, la puesta en escena es en una laguna. Olvídense de las típicas butacas de teatro en un edificio viejo y decrepito. Toda la obra se realiza en un islote en medio de los canales, por lo que para llegar, uno tiene que abordar una trajinera y realizar un recorrido de aproximadamente media hora. Ir de noche, sin más luces los fuegos encendidos a la orilla del canal, sin más sonido que el agua debajo de la trajinera, es lo que comienza a predisponer al espectador de lo que va a ver. Al llegar a la zona de la representación, las trajineras de los visitantes se acomodan de tal manera para que todos tengan una vista preferencial. Así, en la noche, y cuando el frío está pegando con todo (si van a verla, por favor, váyanse muy bien abrigados), es cuando se comienza a anunciar la puesta en escena. Mientras se espera, se puede consumir algún atole, tamal o elote que se le ofrece a los visitantes (con el frio a duras penas cumplen), al ritmo de las pruebas de sonido de la orquesta. Ya comenzada la obra, un narrador nos explica algunos de los elementos que se verán a continuación. Para no “arruinar” la obra (pfff como si leer lo que un güey X escribe fuese mejor a verlo en vivo y a todo color), solo les diré que el espectáculo consta de “actos circenses”, juegos pirotécnicos, danzas, y música en vivo.
Si, si, como todo espectáculo montado al aire libre este tiene sus puntos negativos. Que de repente se va el sonido, que las luces luego no prenden, que algunos efectos no funcionan, pero saben, en general la obra está muy bien representada (eso sí, los actores deben ensayar más sus papeles), y vale mucho la pena como experiencia.
Es una lástima que vaya mucho… Ignorante (vaya que si pensé en que palabra colocar) que espera ver cualquier otra cosa a lo que es la representación, pero bueno, si se deciden a ir, creo que habiendo pasado la “fiebre de los muertos” y la “sed de miedo” (que no se sacia con esto debo recalcar), no tendrán que chutarse chamaquitos babosos que se quieren hacer los graciosos a media representación, o a adultos necios que no se callan durante toda la obra.
En serio vayan a ver el origen de una de las leyendas más tradicionales de México, para que se sepan la historia, y los conquistadores no logren su cometido (para entender esto deben de ver la obra).

La Cihuacoatl: El Lamento de la llorona, se presenta gracias a Sergio Sánchez "Segundo Movimiento" y el grupo de baile "Quetzalcihuatl", los días 10, 11, 12, 17, 18, 19, 24, 25 y 26 de noviembre (de hecho estuvo desde octubre, pero ¿Para qué pongo esas fechas?) en el embarcadero de Cuemanco de Xochimiclo (hasta que se acabe Periférico sur, literal). La entrada tiene un costo de $150.00. La obra empieza a las 8:00 pm y tiene una duración aproximada de 1 hora, pero debido a que se tiene que recorrer un buen tramo de los canales de Xochimilco, la entrada se permite hasta las 7:15 pm (a esa hora se puede abordar la trajinera… Ninguna debe de cobrar más, el viaje está incluido en el boleto). Los boletos los pueden comprar vía Ticket Master o en la entrada del embarcadero, siendo lo segundo que recomiendo puesto que es muy difícil que se acaben los boletos, y al comprarlos en Ticket Master se tiene un cargo extra por boleto. Vayan bien cenados y bien idos al baño, tómense un Dramamine, y llévense la ropa más abrigadora que encuentren (guantes, bufandas y gorros ayudan bastante), por que la Cihuacoatl es una obra poco ordinaria que vale muuuuucho la pena.



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Now playing: Jask Feat. Jocie - Surrender Your Love (Jask's Original Mix)
via FoxyTunes